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sábado, 16 de febrero de 2013

Matemáticas de Toyos 4


Bildu ha propuesto varias enmiendas a los presupuestos del gobierno municipal del PSE para este próximo año 2013. Una de ellas propone la aplicación de una compensación económica a los trabajadores públicos municipales, del 1%, en cumplimiento de una sentencia judicial.

La noticia:
20130216 bildu-solicita-atienda-atraso

El comentario:
"Considero que viene a cuento recordar esta valoración de hace un par de meses (¡y lo que ha llovido desde entonces!): http://bigkerman.blogspot.com/2012/12/matematicas-de-toyos-iii.html

Por ello, creo que aunque desde luego que no se llegará a compensar del todo a los empleados públicos, la aprobación de esta enmienda puede disminuir las diferencias de los raseros con los que se decide cómo utilizar el dinero público en relación con el gasto en servicios técnicos municipales (empleados públicos) y el correspondiente a la labor política (dietas, liberaciones, profesionalización, poltronismo político...). Básicamente porque la compensación a los empleados municipales (apenas el equivalente de una paga) se extraerá DE LOS PRIVILEGIOS DE LOS CARGOS POLÍTICOS.

Recordemos que los empleados públicos han visto mermado su poder adquisitivo durante la crisis hasta en un 20% (más un 5 a 7% aproximadamente este año 2013 por la congelación de salarios y reducción de tiempo libre de trabajo y aumento de la jornada laboral) y que por contra, los cargos políticos se subieron los sueldos con total impunidad".

viernes, 21 de diciembre de 2012

El fin del... paradigma

Reflexionando


Con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina, nos disponemos a recibir multitud de mensajes de distinta índole. Una lluvia de publicidad comercial se nos viene encima: vinos de reserva, cavas, ricos alimentos y (debemos oler mal) toda clase de perfumes no serán ofrecidos… una vez más.
Las calles se engalanan con titilantes figuras luminosas durante meses y los escaparates lucirán su mejor género. Nada falta para el disfrute de la fiesta! Asociaciones de consumidores, Ayuntamiento y otros agentes nos aconsejarán con su mejor intención que bebamos con moderación, comamos adecuadamente, evitemos comprar lo que no es necesario, que no dejemos las compras para el último momento…
Crisis, What crisis? Que el paro, la pobreza y los dramas de unos no nos fastidien las fiestas! mientras a mí no me toque…
Hacer la del avestruz es opcional, pero si queremos tener una convivencia sana, creemos que no es la mejor elección. Si miramos detenidamente a nuestro alrededor, observaremos que las sombras de las luces de Navidad ocultan las miserias de muchos ciudadanos. A través de estas líneas, queremos recordar a los muchos ciudadanos desempleados, a cada uno de los individuos que padecen a diario la incertidumbre laboral y, también, a quienes la desesperación ha empujado a quitarse la vida.
Por ellos y por quienes podríamos pasar a estar como ellos, deseamos que esta época de crisis se aproveche para la reflexión. Que cada uno se haga preguntas y trate de encontrar respuestas; ese es el ejercicio que os proponemos.
A tal efecto, podemos comenzar por: ¿Por qué se ha incrementado tanto el desempleo y la pobreza? ¿Por qué hemos llegado a esta situación? ¿Qué es el capitalismo? ¿Por qué, hasta hace poco, teníamos la opción de solicitar créditos y endeudarnos todo lo que quisiéramos? ¿Qué productos generamos o producimos? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Para qué? ¿Cuánto, qué y de dónde es lo que consumo? ¿Por qué no están en la cárcel los banqueros, políticos, jueces y altos cargos responsables de este engaño? ¿Por qué se detienen, castigan y criminalizan muchos huelguistas o los partidarios del movimiento 15M? ¿Existen alternativas?...
Alguno puede pensar, leídas estas preguntas, que la respuesta viene a continuación… pero me temo que no es así. Cada uno debe buscar esas respuestas y, de atrevernos a hacerlo, nos encontraremos en la calle, al calor rojo de la lucha por nuestra dignidad.


Modificado de la revista Bolo-bolo de otoño de 2012 (nº 4).

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Juventud implicada

La noticia:
20121219 mesa-participacion-maixa-pide

El comentario:
"Las reuniones de barrio organizadas por el gobierno municipal son a la participación ciudadana lo que los langostinos de Ibarra a un buen plato de alubias con sus sacramentos: te pueden engañar el estómago durante un breve periodo de tiempo pero van a dejarte una gran sensación de vacío como no te ofrezcan nada más que llevarte al buche. Imagino que Maixa ya habrá llegado a la conclusión del porqué de que los jóvenes no acudan de forma masiva a estas reuniones de barrio. Y llamaremos jóvenes a todos aquellos de menos de 65 años (o, digo, casi 67, y así ya os adelanto por dónde van los tiros). El problema es que a pesar de que las reuniones se hagan por la tarde (y a esto vienen a ser lo mismo los plenos del ayuntamiento, que resulta que también suelen ser en gran medida abiertos a la asistencia ciudadana y por la tarde) existen un par de problemas de base: La primera y más importante: la falta de formación e interés político. Esto es algo generado probablemente de forma consciente por la clase política a lo largo de los años. Cuanta menos gente se interese en estos temas más difícil resulta su comprensión y más sencillo evadir el rechazo de la ciudadanía ante sus desmanes. Si resulta que no se lleva a cabo una introducción a la vida política a toda la ciudadanía (a nivel académico, o sea, en la escuela, que, ¡oh, sorpresa! sigue un programa dirigido por el poder ejecutivo), normal que luego acaben “los políticos” siendo “una casta”. En segundo lugar está la falta de tiempo: quien trabaja (todo hay que decirlo) hoy en día dedica un número de horas tal que, si quiere llegar a cumplir con sus quehaceres diarios (cocinar, limpiar, fregar, planchar, recoger a los hijos o nietos, ayudarlos con los deberes, disfrutar de la compañía de otras personas…), probablemente se quede con bastante poco tiempo para poder dedicárselo a otros menesteres. Por supuesto la actividad mental y física que puede suponer el pensar en algo para mejorar su ciudad y plantearlo acudiendo a unas reuniones ocasionales (por decir algo) haciendo el esfuerzo de participación para el que en raras ocasiones habrá sido preparado (como hemos explicado), generan en más de uno una sensación… cómo expresarlo… como de nerviosismo y pereza a partes iguales. Mal rollo, en cualquier caso, de modo que ¡por qué molestarse! Y ahí es donde están los que sí que acuden: son aquellos que no tienen el problema de la falta de tiempo libre, sienten un interés por la política municipal (aunque pueda circunscribirse a cuestiones higiénico veterinarias) y a la vez no les resulta problemático levantarse y hablar sin tapujos, cosa que va acrecentándose a medida que pasan los años y se pierden las vergüenzas. A mí, personalmente, la reunión de este año a la que asistí me pareció que no aportaba nada nuevo respecto a la del año pasado… sin embargo, creo que aumentar la frecuencia podría solventar varios problemas de estas reuniones. Se incrementarían las oportunidades en las que gente con poco tiempo libre pudiera asistir al menos a alguna de ellas; se facilitaría la introducción en política ciudadana de toda la población de forma que más jóvenes se acercarían a las mismas; se hablaría de cosas nuevas y distintas de las de siempre… ¿Cómo hacerlo? Confío en que Maixa pueda dar respuesta".

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Paradigma, paradoja, paranoia

En ocasiones como hoy, algunos hechos, pensamientos y actitudes, que observamos en el mundo que nos rodea, nos hacen pensar, replantear nuestros esquemas mentales, dudar de si estamos actuando de la forma correcta… tal vez adecuada… quizá, propicia… o incluso más, beneficiosa? Realmente no es algo que uno se plantea sólo con una noticia, esa última que pronto dejará de serlo. Es una sensación que va acrecentándose con el suceder de los eventos. Es (lo dicho) correcto/adecuado/propicio/beneficioso protestar ante el desmantelamiento del estado del bienestar en las condiciones en las que lo está siendo? Lo es, por tanto, secundar la huelga general convocada para hoy? Bien, la patronal de gipuzkoa, ADEGI, ha emitido esta nota de prensa: “NP- ADEGI. LA MAYORÍA DE LOS TRABAJADORES HA ACUDIDO AL TRABAJO miércoles, 26 septiembre 2012, 11:56, por Adegi - Asociación de Empresarios de Gipuzkoa ADEGI: LA MAYORÍA DE LOS TRABAJADORES HA ACUDIDO AL TRABAJO Según las estimaciones de ADEGI, el 60% de los trabajadores guipuzcoanos ha acudido a sus puestos de trabajo. El seguimiento de la huelga, según el sondeo realizado por ADEGI entre las empresas guipuzcoanas de distintos sectores, tamaños y comarcas ha sido desigual en función de los sectores y comarcas. Según los datos de dicho sondeo, el 60% de los trabajadores guipuzcoanos ha acudido a sus puestos de trabajo, con una mayor incidencia en la industria que en los servicios y la construcción. Por comarcas en Donostialdea la incidencia ha sido la menor y en Tolosaldea la mayor. ADEGI quiere señalar que la huelga, más allá de perjudicar a las empresas y a los trabajadores no va a servir para nada. El recrudecimiento de la crisis que vivimos, añadidos a la inestabilidad financiera, y las dificultades de financiación, han hecho que las empresas guipuzcoanas estén cada vez en peor situación. Vivimos tiempos duros que en el corto y medio plazo lo serán aún más. En cualquier caso sin empresas no habrá futuro y ese futuro sólo se podrá construir con más trabajo, esfuerzo, cooperación y compromiso de todas las personas que las integran. Donostia-San Sebastián 26 de septiembre de 2012” Quiero llamar la atención a dos cuestiones llegados a este punto, empezando por el final: con las previsiones de empeoramiento que pronostica ADEGI (“Vivimos tiempos duros que en el corto y medio plazo lo serán aún más…”) lo lógico no es mantener unas políticas que no hacen sino acrecentar el empobrecimiento de las clases medias y bajas (sobre todo) y el aumento de la brecha social (ya se les vio el plumero anteriormente y lo valoré en su momento, lo que ahora vuelve a ser igualmente válido: http://bigkerman.blogspot.com/2012/07/hace-falta-valor.html y http://bigkerman.blogspot.com/2012/07/valorando.html ), sino hacer frente a ello mediante la cohesión social (y laboral) frente al control del capital, en el que, me temo, hay que incluir además de a la clase financiera, a la clase política profesional-conservadora y a la empresarial cuando no asume y de hecho enfrenta a la ciudadanía obrera con sus acciones u omisiones. Pero donde más daño se hace a esta carencia social (la falta de cohesión) es en la propia clase afectada, la trabajadora, de la que se compone la inmensa mayoría de la población. Y ahí está el verdadero problema: si la participación en la huelga es (aunque ya veremos qué cifras se dan desde el otro lado) tan bajas, uno se plantea si realmente no tenemos lo que nos merecemos, y, siguiendo las directrices patronales, aún nos merecemos algo peor. Cuando la patronal pide “más trabajo, esfuerzo, cooperación y compromiso” de las personas que integran las empresas, no pueden quedarse tan anchos sin ofrecer nada como contrapartida, un aliciente: ser partícipes de los beneficios cuando la tortilla esté del otro lado. Si no, para qué molestarse? Para vivir el día a día y si mañana me echan a la calle, callarme? Ese mañana puede realmente ser mañana mismo y sin embargo hoy la mayoría sigue yendo a trabajar! Que protesten otros – piensan – que yo tengo una hipoteca! Es eso?! El paradigma de ADEGI “la huelga, más allá de perjudicar a las empresas y a los trabajadores no va a servir para nada” debe ser confrontado. La paradoja de los trabajadores es que no participan en la defensa de sus propios derechos. Quién esperan que los defienda? Ahí está la esencia paranoica: que los obreros obedecen ciegamente a los patronos. Sigamos así, y tendremos lo que nos merecemos.

viernes, 25 de mayo de 2012

Del sistema político y la participación ciudadana

Resulta curioso observar las contradicciones en las que caen algunos políticos cuando tienen que presentar las bondades de su candidatura, en comparación con las de otras agrupaciones, al público general (no necesariamente en el llamado periodo electoral). Una cosa bastante “poco limpia”, por ser benévolo en la apreciación.

Como muestra, sólo se requiere escuchar las declaraciones de los diversos profesionales de la política, representantes nuestros, de todos. Un mismo individuo de estos puede soltar en la misma intervención que tal otro partido (habitualmente el que está en el cargo del gobierno del ámbito que toque) “no tiene programa político” o “lo hace mal” porque va a suspender la ejecución de algunos proyectos/actividades que el anterior ejecutivo había planteado, y, al mismo tiempo, criticar por excesivos otros proyectos planteados por estos gobernantes actuales, aduciendo al argumento demagógico de que los mismos generan gasto público, vaciando “los bolsillos de los ciudadanos”.

El ciudadano de a pie no sabrá mucho (esa es la idea) pero es conocedor de que la alternancia política genera cambios, o eso pretende, que para algo va a votar! (el que no lo hace quizá haya trascendido el nivel “de a pie” y se esté introduciendo en el mundo de los "indignados", o, por el contrario, ya haya decidido sublimar ese foco de frustración con otras cosas más baladíes, en general, el fútbol). El caso es que si un partido político que pasa al poder tiene un programa distinto del del ejecutivo anterior, es lógico que se incremente el gasto en esos conceptos que cambian (se pasa, de “no gastar nada” en tal cosa a “gastar algo”, como es lógico), y que disminuya en otras cuestiones que se deciden cancelar… lo que no significa otra cosa más que que se sigue un ordenamiento político distinto, un concepto diferente de gestionar “la ciudad” (polis) tal y como la ciudadanía había plasmado en las urnas.

Claro… otra cosa es que para algunas cuestiones queramos unas cosas y para otras, otras. Tampoco es justo (y véase que así lo plantean la mayoría de los partidos políticos) que se quieran legitimar las decisiones políticas adoptadas con el "simple" hecho de haber obtenido una mayoría de votos en las elecciones de unos ámbitos, y que en otros el mismo partido pida la realización de referendums o convocatorias a la participación ciudadana por no disponer de una mayoría que les permita hacer lo que ellos quieren. Está claro que la ciudadanía, incluso los votantes de un partido “x”, no estarán de acuerdo con la totalidad de lo planteado en su programa, pero es muy poco ético que los partidos empleen un rasero diferente según les convenga.

El deseo de participación de la ciudadanía en la toma de decisiones políticas viene adquiriendo fuerza como requerimiento social, tal vez más en los últimos años debido a la especial situación de desamparo propiciada por la crisis económica, que también ha puesto de manifiesto los problemas identitarios y éticos o “de valores”, de la que no pocos depredadores tratan de sacar tajada. Bien organizada, una sociedad puede acercarse mucho a la práctica de una política basada esencialmente en las decisiones tomadas por la ciudadanía, sobre todo a nivel local. Evidentemente tiene que haber cuestiones que sean decididas con independencia en cada uno de los ámbitos de los servicios públicos/políticos (a nadie se le ocurriría pensar que un juez pueda ser elegido en votación por los ciudadanos… bueno, mejor no tiro por ahí), por lo que sí seguiría, probablemente, siendo necesaria cierta representación política.

Entonces, ¿cuál sería la función de los partidos políticos aparte de esas funciones representativas reducidas (sobre todo de control mutuo) que decíamos? Pues, en esencia, la misma que la actual pero sin disponer de un poder directo en esos aspectos a decidir por la ciudadanía. Es decir, se dedicarían, a la hora de que la ciudadanía tuviera que tomar unas u otras decisiones, a dar asesoramiento de acuerdo a sus planteamientos o intereses. Al fin y al cabo, cuando en elecciones un partido plantea un programa político a llevar a cabo en caso de ser elegidos por la mayoría de los ciudadanos, no se trata más que de un planteamiento de determinados intereses. El problema es que la mayoría de las veces no necesitan argumentar esos programas, sólo se requiere que “pinten bien” al ojo inexperto del común de los mortales. En campaña electoral, simplemente exponen el programa (a veces ni eso, un par de bolis, caramelos y banderitas con vivos colores resultan más de lo que esperan para después desde la perspectiva de muchos ciudadanos) y, si el partido “gana”, intentan llevar a cabo sus propuestas durante la legislatura (con sus gastos en unos aspectos y sus ahorros en otros, lógica pura), aunque si no lo logran, la poltrona la tienen igualmente por más o por menos tiempo. En cualquier caso, ¿de dónde vienen esos intereses a los que me refería? Se supone que de un concepto “ideológico” (socialismo, liberalismo, nacionalismos culturales o económicos, etc. etc.); pero, ¿en serio las políticas de algún partido que conozcamos se rigen ya hoy en día por una ideología pura? Alguno quedará (lo dudo), pero hay que hacer una lectura muy crítica, ya que todos incurrirán en contradicciones, lo que también es lógico, ¿cómo van a posicionarse en un sentido único los partidos si ni siquiera cada ciudadano lo hace de forma tan precisa en su propia individualidad? Por eso sería tan bueno que fuera la ciudadanía la que directamente tomara las decisiones. Porque así se podrían tomar las decisiones de una forma más adecuada y justa para con todos y, por si ello fuera poco, se tendría un tema menos del que hablar en tertulias vanas, dejando más tiempo al desarrollo personal de cada uno.

Resulta desolador encontrarse con una plana política que lo único que sabe hacer es descalificar al otro, seguir las directrices de sus grupos de presión (que son, realmente, a quienes representan) y que tiene tan asumida (y deseada) su posición “profesional”, que no tiene interés en que las cosas cambien, de modo que, como ellos tienen el poder, no lo harán. La alternativa tendrá que salir desde el propio sistema. Las demás opciones resultarían demasiado drásticas y, a su vez, contradictorias con todo lo anteriormente dicho.